San Telmo tiene personajes pintorescos, vecinos ilustres, siglos de historia, pero sin dudas dentro de lo mas llamativo del barrio, los animales tienen un lugar de privilegio.
Un nuevo local trajo al barrio un pequeño gatito, casi un bebe, que es por demás agil y bello. Diariamente se puede ver en la vidriera, entre cactus, flores y otras plantas, jugando, viendo hacia afuera, tomando sol o simplemente durmiendo.
Es un animal completamente magnetico e irresistible. Es imposible no volver la vista hacia él al transitar por la vereda del local. Y cuando la puerta está abierta y él tiene ganas de jugar, podes pasar un largo rato jugando con este personaje.
Hasta las mascotas de los vecinos del barrio se han rendido a su personalidad felina.
No se si lo entiende, si lo sabe, si lo disfruta. Pero yo disfruto de su presencia.
Y mi cámara disfruta su belleza.

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