lunes, 8 de abril de 2013

De Fuerzas y Fortalezas


Se que no es la edad. Nunca, al menos hasta estas ultimas semanas, me sentí identificada por el numero que marca el documento. Será porque desde chica, en casa nunca se limitaron a las "modas de la edad" y, por ejemplo, me dejaban escuchar desde los casettes de la musica del jardín hasta los discos de pasta de grandes cantantes de tango? Muy bien no se porque, pero me relacionaba distinto con la gente. Me acuerdo que una de las psicopedagogas de la escuela un dia muy seria dijo que esto era porque "esta chica está criada entre gente mayor", y queeso iba a hacer q me relacionara solo con gente mayor "va a ser como una vieja joven". Se ve que para ella, eso era trágico. Yo, en realidad, cuando vivia alla, en mi ciudad natal, no me sentia mucho de "alla". Sentia una chatura insoportable, un camino directo a la mediocridad. Un final de cajera de Toledo, por ejemplo. 
Ella, psicopedagoga al fin, no reparó en cuan fuerte se tiene que hacer una cuando tu padre solo es padre para firmar un papel que solo te da un apellido, y nada más. Nada en 33 años. Ni como se construye y crece esa fortaleza cuando ves a tu vieja laburando como 15 horas por dia para poder pagar el colegio, la comida, la ropa, la casa, el medico.... Y además, se toma el tiempo para ir a los actos, sentarse a hacer los deberes, llevarte a la plaza... y despues de todo, si le queda tiempo, se ocupa de ella.
Cuando te empezas a hacer fuerte de chica, de nena, las adversidades no parecen adversidades. Son como un obstaculo más en una carrera de obstaculos: si lo pasas, es un ladrillo más para poner en la fortaleza. Y la fortaleza se hace más grande, entonces vos aguantas más. Aguantas las mudanzas, le pones el pecho a hacer lo que querés, y no lo que debes, piloteas la falta de guita y hasta unos dias durmiendo en la calle. Porque siempre volves a empezar, porque si estas al fondo del pozo solo podes ir para arriba. 
El problema es que cuando venis ejercitando hace años esta rutina de salir del fondo del pozo una y otra vez, llega un momento que el cuerpo, los años o algo por ahi dice basta. Tal vez sea la realidad. Tal vez esta condición de ser humano tiene fecha de vencimiento. tal vez hasta las fortalezas más sólidas se agrietan. Vaya uno a saber que es. 
Lo unico q se es que en estas ultimas semanas estoy invadida de hartazgo. Harta de estar sin trabajo, de tener que pelear dia a dia para ganar un mango que no llega, de que se acumulen deudas, de que la guita no alcance, de la incertidumbre de no saber hasta cuando tendremos un techo, de ver a mi vieja con sus 50 y pico laburando y yo con mis 34 no le puedo decir que ya no tiene que laburar más, que es hora de relajarse y vivir. 
Tanto es el hartazgo que el cuerpo se resiente, se tensa, se contractura, sube la fiebre, y pasa todas las facturas juntas. Locura,que le dicen. Y juro que se puso tan denso que iria al médico, si no fuera porq sin obra social lo unico que me queda es el hospital publico, y es más probable que me muera esperando un turno a que me encuentren algo serio. 
En fin, esta visto que las fortalezas no son eternas, y a la mia se le han venido abajo algunos ladrillos. Se que más de uno esperaba esto relamiendose. No se adelanten, no festejen, no son ustedes la causa de las fisuras. 
Hoy no tengo ganas de reconstrucción. Por ahora la fortaleza quedará asi, un tanto desmoronada, un tanto a oscuras. En ruinas.